ASADAS, hijas que merecen más apoyo

“El don de servicio a los demás”, no todos tenemos este particular regalo de Dios.

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Giselle Abarca Q. consultores.setena@gmail.com

Con el pasar del tiempo y la experiencia que me da mi trabajo, he tenido que permanecer de cerca de las ASADAS, con el tema del agua; esta es la necesidad más importante que una comunidad debe solventar para procurar el desarrollo de sus habitantes.

En este país se cuenta con una entidad que debe abastecer del servicio de agua potable a toda la nación, pero se ve minada por la ineficiencia y la falta de planificación.

Las Asadas nacen como una herramienta que solucionaría muchos de los problemas de las comunidades en área rural, pero   estas hijas  de AyA, que con corazón voluntarioso y  grandes deseos de ayudar a los semejantes realizan esfuerzos que les consumen años,  son poco valoradas,  dejándolas desempeñar su  trabajo en solitario pues la falta de apoyo, coordinación  y estímulo de la madre (AyA) no se hace presente; esta  situación   debería cambiar pues son pequeñas que necesitan ser formadas y guiadas hasta que obtengan madurez y solidez económica  que les permita subsistir solas y  con el tiempo poder retribuir a la madre para bien del estado costarricense.

He sido testigo de Asadas como la de San Agustín, conformada por personas con gran coraje que a punta de tamales y rifas están a punto de ver su esfuerzo recompensado y se encuentran construyendo el acueducto que dará solución a más de 100 familias. ¡Pero a qué precio! Los vecinos de San Agustín tienen aproximadamente 15 años de estar gestionando financiamiento para cumplir un sueño que comenzó con algunos que ya no están.  Gracias a FODESAF, IMAS y otras instancias, llegaron los fondos después de muuuchos papeles.

Aquí es donde AyA debería proveer de asesoría pronta y oportuna y colaborar  con  gestiones confiriendo  prioridad en las Instituciones donde las Asadas deben solicitar las ayudas económicas  para sus proyectos; existen promotores de AyA para esos procesos,  pero no son gente de la zona, ni conocen las necesidades o premura que tienen los proyectos, deben desplazarse desde San José lo que deja a las Juntas directivas con documentaciones a realizar que la mayoría  desconocen, pues son personas dedicadas a labores agrícolas y la tecnología que manejan es la de un celular.

Este es un ejemplo de muchos que conozco, donde vemos la falta de apoyo que tienen los vecinos que, con ese don de servicio, porque no todos tomaríamos de nuestro tiempo y de nuestros recursos, para dar la lucha por un bien común, sin pago.

La mayoría de nosotros esperamos a que aparezca alguien que forme parte de la Asada; no preguntamos siquiera qué puedo hacer yo, para ayudar a los que nos representan en la junta directiva, y lograr un bien común tan preciado como el servicio de agua potable para la comunidad.

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