El Agua como factor indispensable para el desarrollo comunal

A medida que los países se industrializan, empiezan a necesitar mayores reservas de agua para la producción de energía. Según proyecciones, se espera que la demanda de agua exceda la oferta por un 40% en 2030.

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Ing. Arturo Quesada Leitón
arturo@rqlcr.com

Imagine por un momento no disponer de agua para sus labores diarias, entre ellas desde las más indispensables hasta las menos; cocinar, aseo etc., sería muy difícil no enfermarse o por lo menos tener una correcta salud.

El agua que se puede beber sin riesgo de perjuicio inmediato o a largo plazo es fundamental para el bienestar del hombre. Sin alimentos podemos sobrevivir semanas. Pero sin agua, podemos morir de deshidratación en tan sólo un par de días.

Es extraño saber que en nuestro planeta aproximadamente el 66% de la superficie de la Tierra está cubierta por agua, pero la mayor parte es agua salada y, por tanto, no apta para beber.

Solamente menos del 2,5% de toda el agua de la tierra es agua dulce, y sólo se dispone de una pequeña parte de ella para la multitud de utilizaciones del hombre, ya que la mayor parte está atrapada en los casquetes polares helados.

Esta parte del agua utilizable está también distribuida de forma muy desigual. Aproximadamente 2800 millones de personas, más del 40% de la población del mundo, sufren algún tipo de escasez de agua. Se prevé que la escasez, medida en términos del agua disponible per cápita, se agrave allá donde la población continúa creciendo de forma significativa, ejemplo: en el África subsahariana, en el sur de Asia y en partes de América del Sur y del Medio Oriente.

El acceso limitado al agua no sólo es una cuestión de morir de sed, también intervienen profundas repercusiones socioeconómicas. En los medios rurales de Asia y África, las mujeres y las muchachas, que generalmente se encargan de recoger el agua, tienen que andar un promedio de tres horas diarias a fin de cargar el agua suficiente para sus familias, con lo que les queda poco tiempo para las tareas del hogar, la obtención de ingresos o la escuela.

Es desde esos aspectos tan críticos, en los que podemos ver como el agua y en especial potable, promueven el comercio, ya que permite el crecimiento de poblaciones, atrae inversión, el turismo y muchas actividades más.

Los seres humanos sólo necesitamos entre 2 y 3 litros de agua potable al día, lo cual no significa una presión significativa sobre el medioambiente, aun cuando a ello haya que añadir otras cantidades para utilización de los hogares (las cuales varían considerablemente entre decenas de litros y más de varios miles de litros al día, dependiendo de las circunstancias económicas).

La agricultura, la industria y la energía son los mayores consumidores de agua la fabricación de una simple hamburguesa puede llevar más de 10.000 litros de agua; entre 1000 y 4000 litros lleva obtener un litro de combustible biológico y 230.000 litros para obtener una tonelada de acero. La agricultura por sí sola comporta el 70% de la utilización del agua de todo el mundo. Cabe esperar que estos volúmenes, y la presión que representan sobre los recursos hídricos, aumenten en los próximos años, especialmente teniendo en cuenta que el cambio climático está presente en el horizonte.

A medida que los países se industrializan, empiezan a necesitar mayores reservas de agua para la producción de energía. Según proyecciones, se espera que la demanda de agua exceda la oferta por un 40% en 2030. Allí radica la importancia de un buen manejo, ya que en los próximos años crecerá la puja entre diversos sectores como la agricultura, la energía, la industria y las necesidades de las ciudades, por mencionar los problemas que pueden surgir dentro de las fronteras de los estados.

No obstante, también debe recalcarse que más del 60% de las aguas son transfronterizas, pero los países que las comparten no poseen ningún tipo de marco cooperativo para su manejo. Esto ha provocado que en algunas partes del sur de Asia ya hayan surgido algunos problemas entre estados.

Cuando se habla de agua es casi inevitable no mencionar los bosques o zonas protegidas, ya que son ellos pieza fundamental para que el ciclo del agua se lleva a cabo. Además, existen potentes vínculos entre los bosques y el suministro sostenible de agua potable, debido al papel que desempeñan los bosques en la protección de las cuencas y en el ciclo del agua.

El suministro de agua potable es un factor importante del establecimiento y la mejora de la gestión de las zonas protegidas. Al menos una tercera parte de las ciudades más grandes del mundo obtienen una parte significativa de su agua potable directamente de zonas forestales protegidas. La proporción asciende a cerca del 44% cuando se incluyen las fuentes que tienen su origen en cuencas forestales protegidas más distantes y las de los bosques en los que se da prioridad a sus funciones relacionadas con el suministro de agua (aunque no estén necesariamente “protegidos”).

Es vital para lograr un desarrollo saludable de una población, contar con agua potable y debido al cambio climático que sufre el planeta es más necesario gestar herramientas que permitan proteger el agua, las fuentes y los bosques.

Los efectos del cambio climático fueron exacerbados por el Fenómeno el Niño bastante intenso “(…), ha hecho que se pase a una situación que ya está lejos de ser puntual y que demanda programas de adaptación y resiliencia (…)” Miguel Barreto, director para América Latina y el Caribe del Programa Mundial de Alimentos.

Espero que con este pequeño artículo todos tomemos conciencia de nuestra responsabilidad y aportemos nuestro granito de arena para proteger el agua.

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