Funcionarios de la CCSS en San Vito se ponen en los zapatos de la población indígena

Empleados se trasladaron hasta los territorios indígenas para facilitar trámites de aseguramientos y pensión.

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El río había crecido mucho, el hombre intentó cruzarlo y las aguas se lo llevaron dejando en el rancho a una viuda con dos hijos.

Unos días después, la viuda llegó a la sucursal de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) en San Vito a retirar el formulario para solicitar la pensión por viudez y orfandad.

Días más tarde, las mismas botas llenas de barro llevaron a la compungida madre, al mostrador de la misma sucursal para pedir otro formulario, ya que su falta de experiencia en completar los requisitos y el escaso conocimiento del español, la indujo, como a otros coterráneos, a equivocarse.

Aquella imagen fue suficiente para que uno de los trabajadores de la sucursal al observar a esa madre, le dijera a su compañero del lado: “Habría que ponerse en los zapatos de estas personas para saber lo que pasan para llegar hasta aquí ¿Y por qué no lo hacemos? respondió el otro, en forma decidida”.

Pasaron apenas unas semanas y organizaron toda una logística para desplazarse a la zona indígena y llevar el servicio a esas comunidades.  Se dio la coyuntura de que la CCSS abrió el concurso “Buen Trato” y diseñaron el proyecto “La Caja en su Comunidad”.

Con ese enfoque de trabajo de ponerse en los zapatos de la población, los funcionarios empezaron a desplazarse a las dos comunidades más alejadas y de difícil acceso: Jönkruhörä y Fila tigre.

Se trata de comunidades indígenas Ngöbe que quedan en Limoncito “Copey Abajo”, dice Luis Alberto Agüero Cordero,  director Regional de Sucursales quien abrazó el proyecto convencido del esfuerzo que realizan  los trabajadores que dejan la comodidad de la oficina para llegar hasta esas poblaciones por  caminos impenetrables, pero quienes además deben  escalar montañas, cruzar ríos sin puentes y sortear los peligros de los acantilados para reducirle a los cerca de 800 moradores de diez comunidades, el desplazamiento al centro de San Vito.

“En una de las giras, nos encontramos a Mauricio, un niño de cinco años que presenta discapacidad física y no ve, su padre lo abandonó por lo que su madre lo lleva alzado a todas partes donde ella deba desplazarse, tocamos puertas a varias organizaciones y la Unión Cantonal de Asociaciones de Desarrollo de Coto Brus le donó una silla de ruedas y fue muy emotivo mejorarle su calidad de vida” manifestó Luis Alberto Agüero.

Ya efectuaron dos campañas donde trabajadores sociales apoyaron con la búsqueda de personas que necesitan pensiones, pronto dispondrán de toldos, computadoras portátiles con acceso a Internet y avanzarán a otras comunidades con nuevos servicios, fuerzas renovadas y el mismo compromiso de la CCSS y sus usuarios.

Seidy Jiménez Villareal, inspectora de leyes y reglamentos, explica que varias actividades se han llevado a cabo en coordinación con funcionarios del Poder Judicial, quienes tienen un programa denominado Facilitadores Judiciales, y trabajan con líderes de comunidades bastante alejadas de las oficinas judiciales.

Ese acercamiento ha propiciado la identificación de personas que trabajan de forma voluntaria en esas comunidades, para capacitarlas y que a la vez ellos puedan respaldar el trabajo de la CCSS en la zona.

Por ejemplo, si alguna persona necesita llenar formularios, solicitar pensiones, citas médicas por Internet, asegurarse en forma voluntaria, por cuenta propia y realizar otros trámites que se vuelven complejos, se le pide ayuda a don Ceferino García, presidente de la Junta de Educación de Jönkruhörä y a don Carlos Vargas que ha sido presidente de la Junta de Desarrollo Comunal de Fila Tigre y representante de otras organizaciones en la zona.  Ellos también apoyan este acompañamiento desde un escritorio en la escuelita, en sus casas o en el salón comunal.

Si el trámite amerita la presencia del usuario, el trato en la sucursal es muy amigable, los trabajadores se esmeran por servirles porque tanto los que viajan como quienes los sustituyen, conocen de sus vivencias y limitaciones afirma Wilberth Venegas Wilson, Inspector de Leyes y reglamentos quien tiene una participación activa en la marcha del programa.

Las capacitaciones iniciaron en mayo y la puesta en marcha del proyecto ha permitido que en la actualidad, los facilitadores apoyaran con 25 consultas y 7 solicitudes de pensión que ellos mismos llevan a la sucursal y si requieren material, lo pidan para que se los envíen o lo recogen en uno de sus viajes a San Vito.

Los inspectores cuentan que don Ceferino, quien habla los dos idiomas, tiene conocimiento de informática, en la escuelita tiene computadora y acceso a Internet, lo que facilita las tareas que son gratuitas para los moradores de esas comunidades.

“Esto que estamos haciendo es devolver un poquito a la comunidad, de lo mucho que ellos nos dan” afirma don Carlos quien es facilitador en el proceso de la CCSS por acercar los servicios administrativos a comunidades como Fila Tigre y territorio Ngöbe, los cuales ya disfrutan de servicios de salud acorde con sus necesidades y respeto a su cultura.

El programa recién inicia, afirma Seidy Jiménez, la idea es aliarse con el Área de Salud de Coto Brus, para integrar a otros colectivos que requieren apoyo como los adultos mayores, personas con discapacidad y servidoras domésticas.

Es necesario destacar el trabajo en equipo que han mostrado los funcionarios de la Sucursal de San Vito, liderados por el Lic. Mario Jiménez Madrigal como administrador de la Unidad, para el logro de este importante proyecto de bien común.

 

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