MURALES QUE CUENTAN HISTORIAS

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Uriel Rojas Rojas

urieldecurre@gmail.com

En el Pacífico Sur de Costa Rica se encuentra la comunidad indígena de Rey Curré. Sus primeros ocupantes la llamaron Yímba Cájc (en idioma boruca), en honor al nombre de una de sus quebradas que desembocan en el río Grande de Térraba y que formó parte importante en sus primeros años de existencia.

Sin embargo, estos pobladores que llegaron a este lugar a principios del siglo XX no fueron más que re-ocupantes de este sitio, ya que según estudios científicos, los orígenes de Curré/Yímba se extienden hasta unos 1500 años antes de Cristo cuando sus fértiles terrenos, en este recodo del río Térraba, fueron ocupados por grupos humanos. Las ocupaciones más antiguas del Sureste de Costa Rica, conocidas hasta el momento, fueron registradas en este lugar, según datos del Museo Nacional de Costa Rica.

Y para inmortalizar esta historia de Curré Yímba y la conozcan las actuales y futuras generaciones, el artista indígena local Eusebio Lázaro Ortíz se ha dado la tarea de ilustrar en las paredes internas del Salón Comunal de esta comunidad, varios extractos de esta secuencia histórica.

En uno de estos extractos, el artista detiene el tiempo vivido en el antiguo Yímba Cájc, e ilustra la fase de los primeros pobladores cuando la actividad principal era la agricultura de tubérculos complementados con la caza, la pesca y la recolección de frutos silvestres. (1500-300 a.C.).

Se diseña además en este mural, una serie de simbolismos asociados a la mutación entre figuras antropomorfas, faunísticas y elementos arqueológicos que tuvieron un significados trascendental en las sociedades prehispánicas.

Esta metamorfosis se retoma en otro de los murales, en donde ya aparecen más visibles las figuras humanas con rostros que emiten un mensaje de concentración y dominio del entorno. Le acompañan elementos de usanza cotidiana como los son las vasijas de barro, las piedras de moler, el simbolismo del sol, las figuras esféricas e instrumentos musicales que eran importante en rituales y ceremonias.

Este mural perpetúa esa fase de la comunidad vinculada al río Grande de Térraba. Sus viajes, aventuras, peligros y episodios míticos.

De acuerdo a la cultura indígena boruca, el río Térraba tiene un dueño al  que llaman Dív Sújcra. Este ser vela por las buenas costumbres sobre el uso racional de los recursos que provee.

Otro de los murales rememoran los viajes de los pobladores de Curré al mar, para efectuar intercambios. Iban a Cortés y llevaban sus productos que sembraban en sus tierras y lo cambiaban por otras cosas que necesitaban. También iban a la costa a traer sal y pintar sus hilos de algodón.

En una de las pinturas murales se ilustra una tradición que aún conserva la comunidad y que forma parte esencial de su legado cultural: El Juego de los Diablitos. Una de las tradiciones indígenas más antiguas de nuestro país y rememora las luchas que tuvieron los antepasados borucas contra los españoles. Sus orígenes se remontan a la época de Conquista.

En suma, el artista compila una importante fase de la historia de esta comunidad de origen milenaria e inmortaliza las vivencias de este grupo cultural, situado en el Pacífico Sur de Costa Rica.

Sobre el autor: Uriel Rojas Rojas es indígena boruca de la comunidad de Rey Curré. Investiga y publica de manera independiente artículos asociados a temas culturales, sociales y políticos de los sectores indígenas y campesinos del cantón de Buenos Aires.

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