Potrero Grande Buenos Aires un pueblo de origen chiricano

Potrero Grande es un pueblo de pequeños cuadrantes, con tan solo un puñado de casas, no más... pero sus calles están llenas de historias y recuerdos. 

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Nadie sabe a ciencia cierta en qué momento el abuelo dijo un día: nos vamos para aquel otro lado.

Entramos por Cañas Gordas y nos vamos allá por el lado de Costa Rica, por donde llaman Potrero Grande. Y así lo hicieron, siguiendo el camino que ya habían andado los otros. Dicen que ahí hay tierra, por ese lado. ¿No ves que ya antes se fueron los Palacios, los Torres, los Ibarra, los Cedeño, los Valdez, los Saldaña y todos los demás?
Y fue así como se fue poblando Potrero Grande, un pueblo de origen chiricano.
Por eso, cuando en Potrero Grande los mayores echan a andar su memoria y nos hablan del pueblito que conocieron en su infancia, en la época de sus abuelos, lo primero que hacen es recordarnos que aquella era una comunidad de panameños.
Estas familias chiricanas se vinieron y se trajeron parte de la riqueza de su cultura. Venían en busca de tierras donde rehacer sus vidas, hicieron un carril en la montaña y se pusieron a trabajar.
En estas llanuras vieron la posibilidad de criar su ganado de engorde, rotar los pastizales y encontraron la paz que ya no tenían en su tierra.

Huían del clima permanente de guerras, inseguridad y zozobra política que azotó al Istmo Panameño y a la provincia de Chiriquí en particular, durante buena parte del siglo XIX e inicios del XX, dando origen así a sucesivas migraciones hacia el sur de Costa Rica.

Esta oleada de emigrantes chiricanos se vio favorecida por características propias de la región sur de Costa Rica, a saber: marginalidad, escaso desarrollo, tierra disponible, poca población, aislamiento, reducida presencia estatal y una frontera común prácticamente indefinida desde épocas coloniales hasta bien entrado el siglo XX.
En la región de Chiriquí, las poblaciones controladas por españoles se fundaron tempranamente y alcanzaron más prosperidad que en el sur de Costa Rica. Ni los españoles durante la colonia, ni el gobierno de la República de Costa Rica, lograron tener presencia significativa en el sur del país sino hasta finales del siglo XIX. La primera vía terrestre fue la picada Calderón construida en 1868, y el primer pueblo no indígena fue Buenos Aires (1869).
Potrero Grande es actualmente una comunidad de aproximadamente unos 600 habitantes que se ubica 11 Km. al noreste de la carretera Interamericana, entrando por Paso Real. Es el Distrito Tercero del cantón de Buenos Aires, Provincia de Puntarenas, Costa Rica.
A su llegada, sus extensas sabanas nos ilustran esa actividad común que les caracterizó desde su llegada como lo es la ganadería. Alrededor de las casas de concreto y techos de zinc, se levantan algunos ranchos de palma real, algo que fue característicos en el patrón habitacional de los primeros habitantes que poblaron este lugar.
El frijol de palo o frijolillo, crece como adorno en las orillas de las calles públicas, y en el interior de algunas casas cuelgan imágenes de la Virgen de la Candelaria, patrón de este distrito del cantón de Buenos Aires.
En las conversaciones con las personas mayores de la comunidad sacan a relucir su orgullo chiricano. Vivo aquí, pero mis padres fueron chiricanos, describen con la humildad que les caracteriza.
Aún recuerdan como armar un rancho, labrar cucharas de jícaro y hasta hacer cobijas de mastate.
A las personas mayores les gustan la música con acordeón porque aseguran, les trae recuerdos de sus épocas de juventud.
Los vecinos de esta comunidad son aficionados a las peleas de gallo, a las cabalgatas y a las carreras de cintas. Asisten a las corridas de toros que se organizan en la comunidad y sus alrededores.
El aporte de los chiricanos a nuestra cultura costarricense y específicamente a la cultura del sur de nuestro país, es un legado de cotidianidad, de convivencia, que nos dice cómo lazar un caballo, cómo preparar un guiso, o bien, como traer alegría a la vida a través de un acordeón, una copla o una saloma.
También es posible encontrar familias de origen indígena, con más frecuencia teribe, quienes, junto a los viejos chiricanos y los llamados blancos, conforman el paisaje humano y cultural de esta comunidad. Algo parecido sucede en otros poblados del cantón como Pilas, Volcán y el mismo Buenos Aires.
La memoria compartida de las personas mayores coincide en mencionar que Potrero Grande se acentuó primero en Guadalupe, un poblado que se ubicó al otro lado del río Cabagra y Guineal, junto a la quebrada Tolé.
Potrero Grande en un principio era solamente una extensa sabana que pertenecía a la familia Guerra, unos hacendados ausentistas chiricanos, que traían ganado a engordar y luego se los llevaban de nuevo a lado panameño para ser vendidos.
La hospitalidad de sus vecinos se mezcla con el sabor de sus comidas. Son especialistas preparando el bienmesabe, hacen guachos y chocaos. Ni para qué probar la delicia de sus panecitos, el chilate, el tamal de arroz y hasta la chicha de maíz.
Potrero Grande es un pueblo de raíces chiricanas cuyas costumbres y tradiciones aún moldean sus modos de vivir.
Fotografías: Uriel Rojas R.

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