Alertas que pueden salvar vidas – El suicidio en adolescentes

27 septiembre, 2018 6:35 am

La depresión es una de las principales causas de suicidio. 

Miriam Quesada Chavarría

Miriam.quesada@enlacecr.com

 El suicidio es una problemática a nivel mundial, que afecta a familias y comunidades, no distingue entre países desarrollados o sub desarrollados, culturas, razas, nivel socioeconómico. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), a nivel internacional, más de 800 000 personas se suicidan cada año, lo que equivale a una persona cada 40 segundos. Además, se estima que, por cada muerte por suicidio, hay 20 personas que intentaron acabar con su vida.

Cada 10 de setiembre, desde el año 2003, la OMS y la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio, promueven la conmemoración del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, con el objetivo de fomentar en todo el mundo compromisos y medidas que prevengan y disminuyan los suicidios.

De acuerdo a información de la OMS, en el mundo, el suicidio es la segunda causa de muerte en el grupo de 15 a 29 años de edad, solo por detrás de los accidentes de tránsito y en el caso de Costa Rica, según el Poder Judicial, desde el año 2005 se coloca como la tercera causa de muerte en adolescentes, en edades entre los 12 y 19 años. En el 2015 en nuestro país, murieron de esta forma 35 adolescentes, mientras en el 2016 y 2017, 29 y 13 jóvenes respectivamente.

Se sabe que la adolescencia es una etapa de cambios, estrés, presión por alcanzar el éxito, creación de identidad, en donde se viven las emociones más fuertes que en la etapa adulta. Por esta razón, es importante conocer los desencadenantes, alertas y cómo ayudar a un joven con tentativa de suicidio, para abordar esta problemática de salud pública adecuadamente y salvar a nuestros jóvenes de esta fatal decisión.

Principales causas del suicidio en adolescentes

  • Acoso escolar: definido, según los Protocolos de Actuación en situaciones de bullying del MEP (2016), como “una forma de discriminación de unos estudiantes hacia otro u otros por sus características o su forma de vida: orientación sexual, identidad de género, nacionalidad, situación migratoria, etnia, sexo, condición socioeconómica, condición de salud, discapacidad, creencias religiosas, opiniones, prácticas basadas en estigmas sociales, embarazo, entre otras”. Se manifiesta mediante la agresión física y psicológica, así como la exclusión social de la víctima.
  • Problemas familiares graves: como situaciones de violencia doméstica o agresividad, abuso sexual, falta de comunicación en la familia, sensación de soledad.
  • Depresión: se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración. La depresión puede llegar a hacerse crónica y dificultar sensiblemente el desempeño en el trabajo o la escuela y la capacidad para afrontar la vida diaria. En su forma más grave, puede conducir al suicidio.
  • Sufrir un golpe emocional fuerte: sufrir una ruptura sentimental, el rechazo de alguien a quien aprecian o el fracaso en algo que consideraban importante, puede llevar a los jóvenes a tomar medidas tan extremas como suicidarse, debido a que no saben como enfrentar ese tipo de situaciones o problemas.
  • Consumo de alcohol o drogas: en esta etapa de la vida, es importante encajar en los grupos sociales en los que los adolescentes se desenvuelven, esto lleva en muchas ocasiones al consumo de alcohol u otro tipo de sustancias adictivas para ser parte de un grupo. En otras ocasiones, la curiosidad de probar este tipo de sustancias, pueden acabar en un vicio difícil de dejar.
  • Desórdenes mentales: un desorden mental como trastornos del estado de ánimo, trastornos de personalidad, psicosis; pueden llevar a las personas a quitarse la vida. En muchas ocasiones las personas no conocen que tienen algún trastorno mental, a menos de que se presente una crisis. Tener antecedentes familiares de problemas mentales o haber vivido el suicidio de un familiar, son elementos que deben ser considerados.

 

Etapas del proceso suicida

(Tomado del Protocolo de atención a la población estudiantil que presenta lesiones autoinfligidas y/o en riesgo por tentativa de suicidio, Primera Edición, julio 2018 Ministerio de Educación Pública) 

  1. Fantasía o ideación suicida: Se refiere a cualquier tipo de pensamiento o fantasías relacionadas con el hecho de suicidarse, por ejemplo, sentimientos intensos de tristeza y pensamientos sobre la muerte o el suicidio.
  2. Amenaza suicida: Cualquier manifestación verbal o no verbal de naturaleza autodestructiva, expresada mediante algún escrito o frases reiteradas sobre el suicidio y la muerte.
  3. Gesto suicida: Constituye cualquier lesión física autoinfligida. Es un anticipo del acto suicida.
  4. Tentativa o intento suicida: Es el resultado no fatal de una acción contra sí mismo, en la que existe toda la intención y voluntad de causarse la muerte. La persona no alcanza su cometido y puede quedar con serias lesiones físicas y emocionales.
  5. Suicidio consumado: Es la muerte intencional, voluntaria y consciente causada por sí mismo.

Reconocer las alertas de suicidio permite salvar vidas

Cuando una persona tiene tendencias suicidas puede presentar una serie de síntomas, conductas que podrían alertar a sus familiares, amigos y personal del centro educativo sobre la situación que está viviendo este adolescente y buscar la manera de ayudarlo a salir de esa crisis. Es importante resaltar que se pueden presentar alguna o varias de estas alertas y que no en todos los casos van a desencadenar una tendencia suicida, sin embargo, es mejor tomarlas en cuenta para prevenirla.

  • El desinterés, la tristeza que pueden estar asociados a una depresión.
  • Un alto grado de excitabilidad.
  • Trastornos en el sueño y trastornos alimenticios (pérdida o aumento de apetito).
  • Conductas agresivas hacia otros o a sí mismo.
  • Problemas escolares o legales.
  • Aislamiento de sus amigos, familiares o actividades habituales.
  • Confusión de identidad social.
  • Uso de drogas o alcohol.
  • Poca concentración en las tareas o estudios.
  • Mejora súbita después de un periodo de depresión.
  • Previas tentativas de suicidio.
  • Antecedentes de suicidio en la familia.
  • Declaraciones verbales sobre el deseo de morir.
  • Declaraciones no verbales: conseguir lo necesario para hacerse daño, deshacerse de todas sus pertenencias queridas.
  • Sentimientos de culpa, odio a sí mismo, enojo persistente o desesperación.
  • Hablar o escribir acerca de la muerte.
  • Pérdida de interés en sus pasatiempos y otras distracciones.

¿Cómo ayudar a un joven en riesgo de suicidio?

Desde el centro educativo

  1. Brindarle apoyo afectivo al estudiante, en un ambiente de confianza, respeto y seguridad.
  2. Escucharlo de manera empática, mostrar interés en lo que está diciendo, sus problemas, creando un ambiente en donde el estudiante pueda expresarse libremente y con confianza.
  3. Mostrar al adolescente que se le quiere ayudar, no emitir juicios de valor y hacerle ver la importancia de ser atendido por un especialista.
  4. No dejar sola a la persona en ningún momento.
  5. Evitar regañar a la persona sobre la importancia de la vida, familia o religión.
  6. Informar a un profesional del centro educativo que pueda acompañar en el proceso y brindar apoyo (psicólogo, orientador, equipo interdisciplinario), con el fin de fortalecer en el estudiante su autoestima, manejo de emociones.
  7. Comunicar a los padres de familia sobre la situación, siempre y cuando el hogar no sea un factor de riesgo para el estudiante. De ser así, se debe notificar al Patronato Nacional de la Infancia.
  8. En caso de que la persona se haya provocado alguna lesión, referirlo al centro médico más cercano.
  9. Brindar seguimiento periódico sobre la atención y valoración recibida por el estudiante o la estudiante, las familias deben entregar copia de los comprobantes de asistencia a los diversos servicios de salud. Mantener comunicación con la institución que atiende el caso del estudiante con el fin de acatar las recomendaciones propias para el centro educativo.
  10. Vigilancia a esta persona por un periodo mínimo de seis meses.
  11. No divulgar los detalles de lo sucedido.

Información tomada del Protocolo de atención a la población estudiantil que presenta lesiones autoinfligidas y/o en riesgo por tentativa de suicidio del MEP.

 

Desde el hogar

Los suicidios se pueden prevenir. Existen algunas recomendaciones que se pueden adoptar en el hogar para prevenir el suicidio y los intentos de cometerlo. Esas medidas incluyen:

  1. Restricción del acceso a los medios de suicidio (por ejemplo, plaguicidas, armas de fuego y ciertos medicamentos).
  2. Identificación temprana, tratamiento y atención de personas con problemas de salud mental y abuso de sustancias, dolores crónicos y trastorno emocional agudo.
  3. Tomar en serio las preocupaciones, escucharle con interés, permitirle expresar sus sentimientos (ira, llanto, disgusto).
  4. Creer lo que la persona manifiesta.
  5. Trabajar junto al adolescentes en encontrar soluciones no suicidas, por lo que deben explorarse soluciones alternativas al problema que ha desencadenado la crisis suicida.
  6. Establecer un pacto no suicida siempre que el estado del adolescente lo permita. Para ello se le compromete a no autolesionarse durante la crisis.
  7. Pedir permiso para involucrar a otros miembros de la familia y amigos para apoyar a la persona.
  8. No juzgarlo, comprometiéndose a guardar secreto de todas las confesiones que haga el adolescente.
  9. No dejar nunca a solas a la persona en crisis suicida y hacer todos los esfuerzos por atraerla a los profesionales de la salud.
  10. Fomentar la comunicación y la honestidad en la relación familiar.
  11. Motivarlo a practicar deportes o actividades que le agraden, brindarle una alimentación adecuada.
  12. Hablar con el médico sobre tratamientos, incluida una evaluación por un psiquiatra especialista en niños y adolescentes u otro profesional de salud mental.

La depresión y las tendencias suicidas son desórdenes mentales que se pueden tratar. Hay que reconocer y diagnosticar la presencia de esas condiciones tanto en niños como en adolescentes y se debe desarrollar un plan de tratamiento apropiado.

En Costa Rica, desde el año 2005, el suicidio es la tercera causa de muerte en adolescentes, en edades entre los 12 y 19 años.

Fuentes consultadas:

 

 

Alina Cordero
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