Una visión de águila

23 agosto, 2018 9:13 pm

Pastora Grethel Quesada grethelquesadaq@hotmail.com

Julio Verne, María Curie, Martín Lutero King y muchos más, son ejemplos de personas visionarias. Gracias a gente como ellos, hoy disfrutamos muchos avances tecnológicos y sociales. La palabra visionario es un adjetivo que describe a personas con gran creatividad, imaginación que, aunado al conocimiento necesario, logran grandes cosas a futuro. Son quienes no se limitan a ver lo que viven en el día de hoy sino que, con fe, esperanza y positivismo, visualizan cosas mayores a las actuales y trabajan en pro de ello; se puede decir que un visionario es alguien que se adelanta su tiempo.

El ser visionario implica no solo nacer con cierta predisposición a visualizar el futuro, si no también es necesario desarrollar esta habilidad. La educación influye mucho en el hecho de que seamos visionarios; cuando nuestros padres nos enseñan desde pequeños a mantener una actitud optimista hacia el futuro y a trabajar fuerte para alcanzar nuestro máximo potencial, podemos adoptar esto como una realidad para nuestra vida. Un visionario no se rinde fácilmente, es alguien que se mantiene enfocado en su meta y trabaja duro en ella, viendo cada error como un aprendizaje del cómo no se debe hacer. El visionario sigue su proyecto arduamente sin temor a las circunstancias que se puedan presentar. El visionario hace lo que hace con propósito, no es simplemente un acto de inercia. El visionario reconoce realmente que el tiempo es oro, porque no solo son personas que viven por vivir, sino que saben que cada respiro, cada minuto y cada segundo implica menos tiempo para realizar su sueño. Para que puedas desarrollar en ti esta maravillosa cualidad, necesitas enfocarte en varios aspectos: 1) Se debe valorar a todo ser humano, sea cual sea su condición. Cada persona en este mundo tiene un propósito de vida, nadie existe solo porque sí y debemos reconocer y respetar este hecho. 2) Ser responsable de tus actos. Esto implica ser maduro y entender que toda decisión tiene consecuencias y deben aceptarse tal como vengan, sean buenas o no. 3) Nunca dejar de aprender. El visionario permanece en constante aprendizaje, nunca se detiene. 4) Ser optimista ante los retos: sea que los gane o pierda, el optimismo te hará aprender hasta de los fracasos más rotundos. 5) Haz algo al respecto. Trabajar a diario en tus metas y seguir adelante sin escuchar la voz del desánimo hará que cumplas con tu cometido. La Biblia dice:“…Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella. Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará.” Habacuc 2:2b-3 RVR1960. Sé un visionario, lucha por alcanzar tus metas y dale tu vida y a la vida de los tuyos un futuro mejor, un legado para ser siempre recordado.