DELGADITAS DE CINTURA

25 julio, 2018 2:10 pm

Por Uriel Rojas

Las hachitas de piedra son un artefacto con doble filo y acinturadas en la parte media que habrían facilitado su enmangado durante su uso en la era precolombina.

Son de manufacturas sencillas y muy comunes en los sitios arqueológicos del Pacífico Sur, aunque también aparecen en otras zonas del país. En algunos sitios son tan numerosas que su cantidad termina confundiendo en cuanto a su uso y significado.

Los tamaños son variables, desde 5 hasta 20 cms, las materias primas son diversas incluyendo rocas ígneas y areniscas y los acabados por lo general sencillos.

Los filos están trabajados en una sola cara, la mayoría son toscos y en algunos casos totalmente descuidados. Pueden ser delgadas pero también tan gruesas que no serían funcionales. En muchos casos el material puede ser de tan mala calidad y la forma tan solo insinuada que lleva a pensar que más que un hacha es la representación de ella.

La sencillez de manufactura hacía simple su reemplazo. Una lasca o fragmento de piedra se desprendía de un núcleo con un golpe certero y trabajando solo una de sus caras se generaba el adelgazamiento de la parte media y luego se desprendían lascas más pequeñas en los extremos para formar un filo grueso. No se necesitaba un artesano con mayor destreza para lograrlo y eso se nota en lo irregular de las formas y en lo apenas marcado en algunos casos de los acinturamientos.

Se sugiere que eran multifuncionales y se pueden hacer varias proposiciones acerca de ellas a un nivel preliminar ya que es necesario mayor trabajo de laboratorio.

Tal vez se usaban en ceremonias, dentro o alrededor de los recintos habitacionales, representando actividades agrícolas, de caza o bélicas. En el primer caso estos artefactos pudieron ser usados en la corta de árboles y maleza o preparando el suelo para sembrar. La cacería podría ser otra opción, aunque su función en esta práctica no es clara. Hay ejemplos de sociedades en las que antes de la cacería se realizaban ceremonias para augurar buena caza donde se llevaba a cabo la mímica de esta actividad, con representaciones de los animales y las armas para cazarlas.

Con respecto a lo bélico se tiene como referencia las esculturas de guerreros con cabezas-trofeo reportados para los sitios del Caribe Central los cuales sostienen la cabeza cortada de supuestos enemigos y portan un hacha acinturada.

Otra alternativa es que tenían un carácter votivo en ceremonias religiosas y se hacían para complacer deidades locales de una manera recurrente.

Fuente de apoyo: Francisco Corrales Ulloa.