Homenaje a una madre ejemplar

4 mayo, 2018 8:32 am

 

Lidia María Gómez Chacón

10 de junio de 1930 – 21 de marzo de 2018

Lidia María Gómez Chacón nació el 10 de junio de 1930 en Cartago, fue criada en Barrio Santa Lucía en San José, estudió hasta décimo año de secundaria en el Colegio Superior de Señoritas. A la edad de 17 años, el 14 de junio de 1947 contrajo nupcias con Eloy Cubero Rivera de 21 años de edad, con quien estuvo casada por 64 años hasta que él falleció en 2011.

Estandarte de la Escuela Lourdes pintado a mano por Lidia Gómez.

Madre de 10 hijos, 5 mujeres y 5 hombres, abuela de 35 nietos, 45 bisnietos y 3 tataranietos.

Según su hija Cristina Cubero Gómez, doña Lidia fue una mujer excepcional: “Tenía 87 años de edad, una mujer realizada en la mayoría de sus ilusiones. Nacida en Cartago, pero generaleña por adopción y orgullosa de serlo. Mi padre fue su amor eterno, nunca conocimos situaciones que no pudieran enfrentar juntos. Ella fue una mujer entregada, mi mamá no necesito educar con fajas, fue una mujer de diálogo. Fue muy especial en la forma de educar a los hijos”.

Doña Lidia y su esposo vivieron en muchos lugares de Costa Rica, incluso en México, por cuestiones de trabajo de Don Eloy que era funcionario del MOPT.

En enero de 1965 llegaron a Pérez Zeledón; vivieron en varios lugares en el centro de San Isidro, hasta que adquirieron una propiedad en El Hoyón y ahí echaron raíces. En esa comunidad fue ministra de la Eucaristía por muchos años y era quien adornaba la iglesia. Ella nunca trabajo fuera de casa, a pesar de que le ofrecieron puestos de trabajo, como matrimonio decidieron que ella cuidaría y criaría a los hijos.

Una de sus grandes pasiones eran realizar cuadros paisajísticos con la técnica de bordado punto cruz.

La principal pasión de doña Lidia era coser y tejer, sabía tejer en dos agujas, croché, punto cruz, pintura en telas, y realizaba cuadros paisajísticos utilizando estas técnicas. De esta forma, su principal legado fue la creación de varios estandartes para organizaciones del cantón, entre ellos la Escuela La Ceniza, Escuela Lourdes, Escuela Sagrada Familia y el primer estandarte de la Cámara de Comercio que fue bordado a mano.

También realizó el estandarte de la Escuela María Auxiliadora en San José y bordó manteles para algunas iglesias. Fueron más de 100 cuadros hechos por doña Lidia, algunas de estas obras se encuentran en el extranjero donde familiares y amistades.

Margarita Cubero Gómez, hija, señaló: “Mi mamá fue una mujer tan maravillosa, Dios le dio tanto talento. Ella tenía su cuartito de pintura y costura en la casa, era quien hacía los vestidos, pantalones, uniformes de escuela de sus hijos y nietos. Mi mamá hizo por lo menos diez Santas Cenas en punto cruz. 

Ella decía que cuando hacia un estandarte, pintaba todo el cuadro, pero cuando iba a pintar la carita de la Virgen, le pedía a ella que la iluminara, para hacerla bien bonita”.

Con sus cuadros participó en exposiciones en la Cámara de Comercio, Escuela Sagrada Familia, el INA y el Complejo Cultural.

En la década de los ochenta, doña Lidia y su esposo adquirieron una finca en Rancho Quemada de Osa, y según cuentan sus hijos en ese lugar no había camino. Su padre decidió hacer una trocha con la ayuda de su carro y era doña Lidia quien amarraba el winche (conocido como wincher) a los árboles para que el vehículo pudiera avanzar, hasta que lo lograron.  “Ella fue una compañera increíble para mi papá en sus andanzas”, indicó Margarita.

Para sus hijas, el mayor legado que su madre les dejó, fue la fe, el amor a Dios y la confianza en sí mismos. Cuando le preguntaban a doña Lidia, ¿Cómo está?, ella respondía: “Muy bien, las canas y las arrugas no duelen”, esta fue una frase que caracterizó la vida de esta dama.

Lidia Gómez falleció el 21 de marzo de 2018, a sus 87 años de edad. Hoy sus hijos la recuerdan con amor.

 

Alina Cordero
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