Especialistas del Ministerio de Salud, IAFA, Renata y CCSS advierten sobre práctica del vapeo

8 septiembre, 2018 9:21 am

CCSS/ Redacción

  • Vapeo no es una opción para dejar de fumar.
  • Práctica del vapeo produce irritación de ojos, garganta, vías respiratorias, dolor de cabeza, náuseas.
  • Se desconocen sus efectos a largo plazo.
  • CCSS lanza campaña educativa para advertir a la población sobre riesgos a los que se exponen.

Aunque en este momento, se desconocen los efectos, a largo plazo, que pueda generar la práctica del “vapeo” en la salud, especialistas del Ministerio de Salud, el Instituto de Alcoholismo y Farmacodepencia (IAFA), la Red Nacional Antitabaco y de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), coinciden en que esta moda podría producir efectos a corto plazo en la población.

La doctora Wing Ching Chan Cheng, neumóloga y coordinadora del Programa  de Cesación de Tabaco de la CCSS y el doctor Roberto Castro Córdoba del Ministerio de Salud, expresaron su preocupación por los riesgos que puede producir el “vapeo”, cuya acción se está convirtiendo en una práctica popular en el territorio nacional, especialmente en la gente joven.

El tema ya se está analizando, desde hace varios años, por los organismos  internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la  Federación de Alimentos y Drogas de los Estados Unidos (FDA), el Instituto Nacional del Abuso de Drogas (USA) por los efectos que está produciendo desde el punto de vista físico, social y psicológico.

La OMS emitió esta declaración: la nicotina, que es el componente adictivo, que puede tener efectos adversos durante el embarazo y aumentar el riesgo de cardiopatía, puede ser un promotor tumoral y de enfermedades neurodegenerativas, se debe advertir a los niños, adolescentes, embarazadas y mujeres en edad fértil de las posibles consecuencias a largo plazo, pues puede afectar el desarrollo cerebral.

Una de las preocupaciones de los especialistas, es que existe más de 400 marcas y de 7 000 aromatizantes en el mercado mundial y no existe un registro ni control sanitario que exijan exponerle al usuario de todas las sustancias y las concentraciones en los líquidos (e-liquids) que se comercializan. Además de otras series de componentes que se generan al llevar a punto ebullición el líquido para generar el vapor. Algunos de los efectos agudos son: irritación y dolor de ojos, garganta, falta de aire, mareo, naúseas entre otros.

De acuerdo con reportes internacionales, los e-liquids tienen saborizantes y aromatizantes únicamente tienen estudios de seguridad si se ingieren o son aplicado tópicamente, pero no en forma inhalada; algunos de ellos son (10 de los cuales son cancerígenos):

  • Nicotina
  • Propilenglicol
  • Glicerina, glicerol
  • Formaldehido
  • Arsénico
  • Diacetil
  • Nitrosaminas
  • Hidrocarburos aromáticos como benceno y tolueno (cancerígeno)
  • Metales pesados como cromo, níquel, cadmio, plomo y mercurio.

Tanto la doctora Chan como Castro Córdoba arguyeron que los vapeadores o cigarrillos electrónicos NO están registrados como dispositivos o tratamiento médico, ni está científicamente probado para la cesación de tabaco, como lo señala la publicidad que se está exhibiendo en diferentes establecimientos comerciales donde se expende este producto.

A juicio de la neumóloga, existe la creencia entre la población de que el vapeo es inocuo porque únicamente es nicotina o vapor de agua, lo cual no es cierto, pues existe ya evidencia que afecta tanto a la persona que incurre en esta práctica como en aquellas que comparten el mismo entorno.

Recientemente, en un estudio de la Academia Nacional de Ciencia, Ingeniería y Medicina de los Estados Unidos, publicado en enero de 2018 y considerado como uno de los estudios con mayor evidencia científica sobre “los cigarrillos electrónicos y sus consecuencias para la salud”,  se concluyó lo siguiente:

  • Los dispositivos de cigarrillos electrónicos pueden explotar y causar quemaduras y lesiones. Tal riesgo aumenta significativamente cuando las baterías son de mala calidad y almacenadas incorrectamente o modificadas por los usuarios.
  • Además de la nicotina, la mayoría de los productos de cigarrillos electrónicos contienen y emiten numerosas sustancias potencialmente tóxicas.
  • Sustituir por completo los cigarrillos tradicionales por cigarrillos electrónicos reduce la exposición de los usuarios a numerosos tóxicos y cancerígenos.
  • La ingesta de nicotina  a través de  cigarrillos electrónicos, puede ser comparable a la de los cigarrillos convencionales de tabaco.
  • El aerosol de los e-cigarrillos contiene metales los cuales son tóxicos para el ser humano.
  • El uso del cigarrillo electrónico da como resultado síntomas de dependencia. Y con esto una nueva adicción.
  • La frecuencia cardíaca aumenta poco después de la ingesta de nicotina de los cigarrillos electrónicos.
  • El uso de cigarrillos electrónicos aumenta el riesgo de consumir cigarrillos convencionales de tabaco entre jóvenes y adultos jóvenes.

La OMS ha emitido criterio alrededor de esta práctica, al punto que ha recomendado a los países miembros que se trate como se ha abordado al consumo de tabaco, esto implica una estricta regulación, que se prohíba su uso en establecimientos cerrados  y la venta a menores de edad y adicionalmente que ponga límites a su publicidad.

Precisamente, uno de los planteamientos de los especialistas de la CCSS es la necesidad de regular esta práctica para reducir sus efectos nocivos.   De acuerdo con la doctora Guiselle Amador, ministra de Salud, es importante iniciar una gran acción educativa para advertir a la población sobre los potenciales riesgos a los que se exponen con esta práctica.

Precisamente, ese es el objetivo de una campaña que lanzó la CCSS desde el 1 de agosto por los diferentes medios de comunicación colectiva, incluyendo las redes sociales.

La campaña forma parte de todas las acciones institucionales para brindar información científica actualizada  y para alertar a la población general, pero sobre todo a los padres de familias sobre el vapeo que podría atrapar y afectar a sus hijos que están expuestos a publicidad en redes sociales, tv, cine y círculos sociales.