ATENCION MUJERES

9 marzo, 2019 3:12 pm

Marilyn Valverde Camacho
marilynvalverde@yahoo.com

Hace un tiempo considerable se ha dado un incremento de los femicidios en nuestro país, tema muy sensible, muy doloroso, de muy difícil abordaje.

Nuestras autoridades, las leyes establecidas no son suficientes para controlar este flagelo, la denuncia de parte de las víctimas de agresión no siempre es atendida de la manera más eficiente, es entendible ya que los recursos y conocimientos no siempre son los óptimos.

Significa esto que estamos ante un problema sin solución, no necesariamente, pero si es un tema muy delicado y de un trabajo muy arduo donde tenemos que involucrarnos todos y buscar soluciones desde el hogar, la escuela, la iglesia y todos los lugares que de una y muchas maneras estamos inmiscuidos en la educación de nuestros niños y jóvenes.

Yo siempre he sido fiel creyente que todos los problemas tienen una solución establecida en una raíz común, la educación. Creo firmemente que el conocimiento nos ayuda a solucionar la mayoría de las situaciones difíciles que la vida nos presenta, todos tenemos escondida en nuestra personalidad las herramientas para salir adelante en todas las áreas de nuestra vida.

Haciendo referencia a las redes sociales, en ellas siempre se encuentra frases y campañas enfocadas en detener este mal endémico de nuestra sociedad, “Ni una menos”, también recomendaciones de alejarse de su pareja si presenta al menos dos síntomas de una larga lista de agresiones verbales, físicas y/o psicológicas.

Mi pregunta de siempre es: ¿Será suficiente? Bueno, es una manera por lo menos de dar a conocer el problema y quien quita al menos una posible víctima entienda el peligro en el que está y logre salir antes de que sea demasiado TARDE.

Ejemplos de estas situaciones aparecen cada día y nos asustan, nos preguntamos cómo, esas mujeres jóvenes y llenas de posibilidades no se enteran del peligro en que se encuentran, cómo no logran presentir que algo anda mal en sus relaciones, y ponerse a salvo, ¿será que no tienen a nadie, ni en su familia ni en sus amistades o conocidos alguien que les pueda tender una mano? Porque ante situaciones de agresión a mujeres y niños todos estamos dispuestos a ayudar.

Chicas es muy en serio, tan serio que su vida depende de ello, no ignoren esos avisos, esas señales de que las cosas no andan bien con su pareja, un agresor nunca dejará de serlo así que no crean en falsas promesas y juramentos que muy en el fondo de sus corazones ustedes saben que son exactamente eso, FALSAS.

El miedo a la soledad, la seguridad económica, hay muchas excusas para soportar una relación, hay aspectos que pueden ser perdonados y resueltos con el esfuerzo y el trabajo de ambas partes, pero, también se debe tener muy claro que hay situaciones donde no se debe ni discutir al respecto y solo se debe poner tierra y mucha, de por medio.

La violencia doméstica no tiene clases, credos, ni escolaridad. No conocemos las causas de la víctima ni del victimario, solo suponemos traumas del pasado, situaciones aprendidas en hogares disfuncionales, mil interrogantes nos llenan la cabeza y no logramos entender porque permanecer en una situación dolorosa, desagradable y, sobre todo, peligrosa. Solo se nos desgarra el alma cuando nos enteramos de una víctima más, de unos hijos sin madre, de unos padres que lloran la muerte de su hija, de una sociedad entera lamentándose de la situación espeluznante a la que hemos llegado, y después, el silencio, hasta la próxima.

¡No es posible!, hagamos algo, cada uno de nosotros, como padres, hablemos con nuestros hijos, la violencia es inaceptable, ni hombres ni mujeres deben hacer uso de ella para alcanzar metas de ningún tipo y mucho menos amorosas, el dolor y el amor no mezclan bajo ninguna circunstancia,  a la menor señal debemos salir corriendo no sea que nos acostumbremos, o lo normalicemos, la violencia es progresiva, eduquemos a nuestros hijos de manera tal que no agredan, que no necesiten ser violentos para lograr sus cometidos pero a la  ves que no permitan la agresión, que sean  valiosos, tanto que exijan un trato respetuoso y amable de sus semejantes y a la vez, así lo brinden.